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Friday, June 13, 2008

El dulce sabor de una mujer exquisita por Gabriel García Márquez

Antes de compartir el texto del Gabo, quiero agradecer a una hermosa guerrera, hermana de la luz, tambien mujer exquisita, quien me envio este texto sabroso y jocoso, del no menos delicioso cataquero escritor de los famosos Cien años de soledad. Ella es una de esas diosas que me he encontrado en el camino y que la vida siempre tan dadivosa me ha dado la oprtunidad de conocer. Su nombre es Eva. En su partida de nacimiento dice Evamig Magdalena Idrogo Rojas. Yo solo conozco de ella el lado de Eva Idrogo. Se dice que este nombre (eva) significa "uno viviendo" o "fuente de vida", del Hebreo ḥawwâ (java), "vivir", "vida", de ḥāyâ, "para vivir". En la mitología tanto cristiana como judía, Eva fue la primera mujer que Dios creo sobre la Tierra. Tambien se dice que Dios le recoemdo comer de todos los árboles del huerto, excepto árbol de la ciencia del bien y del mal y del árbol de la vida; para no morir (Génesis 2:16–17). Pero, segun el mito biblico, Eva fue engañada por la serpiente, y vio "que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y era un árbol codiciable para alcanzar la sabiduría" (que no es otra cosa que la energia sexual ), por lo que ella comió del fruto prohibido y dio a su pareja, el cual comió también. Como consecuencia, de acuerdo con el mito de la Biblia, Dios informó a Eva que como castigo sus embarazos y partos serían dolorosos (Génesis 3:16), que Adán debería trabajar para comer (Génesis 3:19) y que ambos morirían.

Mitos y realidades... Realidades y mas mitos, circulan en el aire...


Y de toda esta energia esta impregnada mi Eva. Llena de vida y risotadas, siempre alegre y atrevida, casi viviendo peligrosamente y sin limites. Sibarita, amante de los placeres mundanos, de compartir y hablar casi como un radio con una emisora sintonizada en un buen programa diverso y multicultural. Con una melena hermosa y brillante color negro que casi de ser una Libra parece una Leona. Su voz es fuerte y vigoroza, sensual casi masculina, armonizada con la belleza de la energia femenina que se estalla en sus poros.




Asi te recuerdo mi querida Eva, mujer exquisita,



mi corazon siempre te tiene de huesped,



gracias por compartir tu vida conmigo...







ahora si, el texto del Gabito...


'Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una una sonrisa y un abrazo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquella que tiene más dinero, o negocios es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás y es aquella que esta siempre a tu lado cuando la necesitas. Una mujer exquisita no es la más ardiente sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.



Y un hombre... un hombre exquisito, es aquel que valora a una mujer así... Que se siente orgulloso de tenerla como compañera... Que sabe tocarla como un músico toca su amado instrumento... Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender niños, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes... La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido... ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por lo bello de su empaque... ¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisisímo manjar en casa'.

Thursday, June 12, 2008

Om Mani Pädme Hum


El mantra Om Mani Pädme Hum es fácil de decir y al mismo tiempo muy poderoso, ya que contiene la esencia de todas las enseñanzas. Cuando dices la primera sílaba Om está bendecida para ayudarte a lograr la perfección en la práctica de la generosidad. Ma ayuda a perfeccionar la práctica de la ética pura, y Ni ayuda a conseguir la perfección en la práctica de la tolerancia y paciencia. Päd, la cuarta sílaba, te ayuda a lograr la perfección en la perseverancia. Me te ayuda a lograr la perfección en la práctica de la concentración. La sexta y última sílaba Hum te ayuda a lograr la perfección en la práctica de la sabiduría.
En budismo tibetano se piensa que recitando el mantra de Chenrezig, Om Mani Padme Hum, ya sea a viva voz o mentalmente para uno mismo, invoca la poderosa y benevolente atención de Chenrezig, la expresión de la compasión de Buda. Se dice que ver el mantra escrito tiene el mismo efecto, por lo que puede encontrarse en lugares donde sea bien visible, incluso grabado en piedras.
Según los maestros del budismo tibetano, todo el conjunto de las enseñanzas del Buda está contenido en el mantra Om Mani Padme Hum. No es una frase que pueda traducirse literalmente a ningún idioma, sin embargo lo mas importane sera que al cantarlo, te conectes con tu corazon y asi te ayudes a liberar del sufrimiento, a travez de la compasion, y ayudes a otros a liberarse tambien, al igual que tu...
Om Mani Pädme Hum Om Mani Pädme Hum Om Mani Pädme Hum Om Mani Pädme HumOm Mani Pädme Hum Om Mani Pädme Hum Om Mani Pädme Hum...infinitamente canta mi corazon...











Friday, May 9, 2008

Querida, me duele la cabeza...

A proposito del tema del sexo, que nos trae a todos de cabeza en todos los sentidos, quiero compartir con ustedes una nota que aparece en la revista CAMBIO (Colombia) el dia viernes 9 de de mayo '08.
Antes de sumergirnos en las apreciaciones de la Dra. Michele Weiner-Davis, dejo algunas reflexiones personales acerca de nuestra sexualidad, este hermoso arte que derrite el ego y nos hace uno con la existencia. Entonces, todos creemos que sabemos mucho de sexo por el simple hecho de practicarlo a menudo y desde hace mucho tiempo, y lamento decirles que esa es la primera falacia que hay derribar, amigos, no sabemos nada del funcionamiento de nuestra sexualidad. Partiendo de este lugar, el camino que queda por recorrer es largo y de mucho aprendizaje. Luego, para que suceda el verdadero amor en la pareja, hay que trascender la etapa que llamamos 'enamoramiento', que no es otra cosa que, millones de hormonas en comunicacion efervescente haciendo quimica y empatia con el otro. En mi aprendizaje personal, he descubierto que es mejor hacer sexo con tu pareja esporadicamente y a la vez profundo e intenso, que todos los dias de forma superficial y aburrida. He descubierto que 'hacer el amor' esta mal definido para comaprtir tu sexualidad, que el amor esta dentro de nosotros para ser compartido y es una energia tan poderosa que no es para 'hacerla'. El amor es el Todo. Que antes que ser los mejores amantes, es mas armonisoso ser mejores amigos que comparten como amantes de vez en cuando. Y por ultimo, comparto con ustedes lo que dice el Maestro Osho acerca del sexo y la espitualidad, el Tantra dice: sé consciente del deseo; no crees ningún conflicto. Déjate llevar por el con total consciencia; y cuando hagas esto, lo transcenderás. Eres parte de él y, a la vez, no lo eres. Pasas a través de él, pero permaneces extraño…

Y, utiliza tu energía sexual, no luches contra ella, ¡transfórmala!

Ahora si, Querida, me duele la cabeza...
Tomado de la revista CAMBIO http://www.cambio.com.co



EL SECRETO MEJOR guardado de Estados Unidos no es el nombre del autor intelectual del asesinato de John F. Kennedy. Ni siquiera la verdadera causa de la muerte de Marilyn Monroe. Es un tema delicado que comparten con sigilo las esposas norteamericanas: el eclipse del apetito sexual masculino.
Al menos eso es lo que piensa Michele Weiner-Davis, autora del libro The Sex-Starved Wife: What to Do When He's Lost Desire (La esposa hambrienta de sexo: qué hacer cuando él ha perdido el deseo). Y se refiere al drama que viven muchas mujeres que pasan por ninfómanas ante sus parejas porque les confiesan que extrañan aquellos tiempos en que ellos las correteaban por la alcoba.
El libro de Weiner-Davis desbarata el mito de que las excusas de cansancio, estrés o dolor de cabeza para huirle al sexo son exclusivamente femeninas. El hecho de que los hombres tengan 20 veces más testosterona circulante -hormona asociada al apetito sexual- no significa que ellos sean los únicos pedigüeños en la cama. Una legión de mujeres insatisfechas está saliendo a denunciar que a ellos se les apaga el fuego con más frecuencia de lo que dicen. Y ya no son tiempos para que esos esposos arguyan que, después de las nupcias y los hijos, la mujer se dedicó a engordar y a descuidarse. Nada de eso. Como dice el psiquiatra y sexólogo Mario Alberto Peña, "a un hombre con síndrome de bajo deseo sexual le pueden poner a Nicole Kidman desnuda al frente y ni eso soluciona su problema".
Una encuesta con 1.000 mujeres reseñada por Weiner-Davis indica que el 60% deseaba tanto o más sexo que sus esposos. Lo peor es que la gran mayoría de los hombres con escaso deseo sexual -no confundir con disfunción eréctil- se abstenían de hablar del tema con ellas y de visitar al médico o al terapeuta. Si hablaban, solían tener una sutil pero frustrante confusión: creían que lo que sus esposas querían era un orgasmo -visión muy masculina del sexo- y no sentirse amadas y conectadas emocionalmente.
Weiner-Davis asegura que uno de los aspectos que torna problemática la situación es que el miembro inapetente suele ser quien controla la vida sexual de la pareja, no por vocación de manipulador, sino porque tiene una suerte de poder de veto. Si carece de ganas, el acto no ocurre. El inconveniente es que el otro debe aceptarlo pero, al mismo tiempo, mantenerse monógamo. En palabras de la autora, se trata de "un acuerdo injusto e impracticable".
No es lo mismo que ayer
La discrepancia en el deseo es el problema que con mayor frecuencia conduce a la consulta con el terapeuta sexual. Una de cada tres parejas experimenta esta dificultad por causas emocionales, biológicas o de la relación. El estrés y la depresión son ejemplo del primer grupo y, de manera más concreta, Weiner-Davis plantea que la gente subestima el impacto que en un hombre tiene el temor a perder el empleo. Entre las causas biológicas pone el ejemplo de las fluctuaciones hormonales -nuevamente, la testosterona- o el descuido de la apariencia física de la pareja, y en las cuestiones de la relación como tal menciona que no hay nada menos afrodisíaco que la cantaleta rutinaria o, incluso, el descubrimiento tardío de ser gay.
Pero todo lo anterior no plantea que las aventuras por fuera sean la solución. "De manera enfática considero que la infidelidad no es una solución a un vacío en el deseo -escribe Weiner Davis a CAMBIO- La infidelidad es terriblemente dolorosa para la persona traicionada y crea barreras para la conexión amorosa real y la comunicación". En este sentido, la terapeuta insta a las personas con bajo deseo a que entiendan cómo es eso de "estar hambriento de afecto físico y sentir sus necesidades completamente desestimadas".
La solución es consultar con el experto que corresponda según el origen del problema. Ahora bien, no es aconsejable depositar toda la responsabilidad en el amante apagado: hay que tomar las riendas del asunto, en tal grado que si él acepta, conviene darle un empujoncito, reservarle la cita con el especialista y hasta llevarlo personalmente el día señalado. Para los hombres es un asunto difícil de admitir, así que lo mejor que puede hacer una esposa "hambrienta" es tener una actitud "proactiva", como dicen los profetas de las charlas "motivacionales".
También es cuestión de tener un mapa del matrimonio, dice a CAMBIO la terapeuta norteamericana. "La mayoría de las parejas no tienen ni idea acerca de los períodos de transición que atravesarán, incluyendo la efervescencia del enamoramiento, característica de la parte temprana de la relación". Pero ¿es posible que esos tiempos retornen en etapas más maduras? "Seguro que sí -puntualiza Weiner-Davis-. Sin embargo, las relaciones sexy de largo aliento no ocurren; las parejas tienen que hacer que ocurran. El deseo es una decisión".

Para leer este articulo de la revista CAMBIO haga click aca:
http://www.cambio.com.co/sexocambio/775/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4149709.html

Thursday, April 24, 2008

Carta abierta de un varón a otro varón

EXTRACTO DEL LIBRO "LA MASCULINIDAD TÓXICA" DE SERGIO SINAY.

EDICIONES B, ARGENTINA, 2006
Artículo extraído del Blog "
La Mujer iniciada"

"Querido congénere:

Esta carta no podía tener otro destinatario que no fueras vos. Nadie podría entender mejor de qué hablo, qué quiero decir. Querido congénere, vos y yo, varones ambos, estamos en peligro de extinción. Así como nos mandaron a vivir nuestras vidas de hombres, así como nos mandaron relacionarnos con las mujeres, con nuestros hijos, con las cosas, con los seres, con el mundo, así no va más.Te quiero contar cosas que escucho, que siento, que pienso, que vivo y que veo, cosas que nos involucran y que, quizás, no ignoras y te preocupan tanto como a mí.

Veo mujeres tristes, desalentadas, resignadas a no encontrarse emocionalmente con nosotros, a no contarnos como compañeros de vida, digo como verdaderos compañeros de vida, como hombres dispuestos a explorar con ellas los espacios desconocidos del afecto, a confiar en que nuestras diferencias nos enriquecerán, dispuestos a mirarlas con cariño, con ternura, con humor, además de con deseo. Veo mujeres que no nos entienden ni se sienten entendidas por nosotros, mujeres que han hecho hasta lo imposible por comunicarse (y debo decirte querido congénere, que a menudo hacen de más, se ponen demasiado ansiosas, sofocan, se adelantan a nuestros tiempos).

Han hecho hasta lo imposible guiadas por la mejor, la más amorosa de las intenciones. Y hoy a muchas las veo y escucho resignadas a convivir con hombres que siempre serán extraños y lejanos o, directamente, a prescindir de ellos. Muchas mujeres prefieren compartir su tiempo con otra u otras mujeres: reciben más afecto, más comprensión, más compañía (aunque le falte el tipo de compañía, comprensión y afecto masculinos que tienen otra energía, otra vibración, no opuesta sino complementaria). Hay mujeres a las cuales empezamos (sólo empezamos) a resultarles prescindibles. Y si prescinden de nosotros, ellas estarán sin hombres, pero los que estaremos verdaderamente solos seremos nosotros, te lo aseguro.

Nosotros, los varones sabemos muy poco, o nada, de estar solos, salvo en las trincheras o arriba de un ring. Y aún así, nos damos el dudoso lujo de aislarnos.Por las dudas, te lo aclaro: cuando digo que las mujeres acabarán prefiriendo estar con mujeres, no hablo de sexo. Lo aclaro porque sé que los varones sabemos poco de intimidad, simplificamos y nos confundimos. Estarán juntas de un modo que nosotros no sabemos estar entre nosotros. Espero que entiendas. Y si no, hermano, espero que empieces a aprender a entender.Veo y oigo, también, a muchos hijos desalentados.

Ya no hacen más esfuerzo por acercarse a sus padres, ya no esperan que sus padres se acerquen a ellos, quiten el candado de la distancia emocional, compartan sentimientos, sensaciones. Ya no esperan que sus padres se interesen de verdad por lo que a ellos o ellas (hijo, hija) les pasa, ya no aspiran a ser revalidados por la amorosa y firme mirada paterna. No sé si te ocurre, no sé si te ha tocado, pero he sido testigo u oyente de muchas palabras de hijos desalentados. Dicen cosas como “A mi viejo no vale la pena pedirle nada, nunca tiene tiempo, siempre está ocupado”.

O dicen: “Me hubiera gustado verlo en la entrega de diplomas, me hubiese gustado que estuviera allí (y no en una reunión o jugando al tenis o llevando el coche al taller) el día que traje a mi novia por primera vez a casa”. O dicen: “Me gustaría no sentir este silencio incómodo cuando nos quedamos solos. Me gustaría que me mire a los ojos cuando me habla. Me gustaría que no opine sobre todo lo que digo. Me gustaría que me escuche sin juzgarme. Me gustaría que alguna vez me prohíba algo y me lo explique, así puedo aprender. Me gustaría que no me trate como a un amigo, que no se haga el pendejo, que no me robe mi manera de hablar; necesito sentir que es mayor que yo, que tiene otra experiencia, que sabe cosas que no sé, que podré confiar en él si me pierdo. Y así, con un padre pendejo, no puedo. Y paso vergüenza ante mis amigos, porque encima no funciona como pendejo”.

Muchos de esos hijos, hermano varón, ya no buscan a sus papás, se han resignado a perderlos emocionalmente o a tenerlos sólo como proveedores. Y eligen como confidente a mamá. Ella, que nunca fue varón, que no se siente como varón, que carece de experiencia de varón, tiene que explicarles desde qué hacer con una chica (¡yo tampoco lo creía hasta que fui testigo varias veces!), hasta como enfrentar una situación temida.

Para esos hijos pronto seremos prescindibles. Ellos se quedarán, funcionalmente, sin padre, les será doloroso pero seguirán adelante con su vida, aprenderán a ser hombres de alguna manera, acaso sean buenos hombres. Los que nos vamos a quedar de veras solos somos nosotros.No sé si te pasa, no sé si lo sientes, observo cada vez más hombres que desconfían de otros hombres, que los ven como enemigos, como obstáculos, o a lo sumo los ven como instrumentos, como medios. “Este tipo me sirve o no me sirve, lo tengo que cuidar o lo tengo que cagar”.

Escucho eso, lo escucho con una frecuencia que me alarma. Pasa en las empresas, en la política, en la vida social, en los clubes, en las agrupaciones profesionales. Veo cada vez más hombres enceguecidos por la ambición, a los que no les importa qué precio (moral, en salud, en dinero, o reputación) hay que pagar para tener. Tener, ésa es la palabra, hermano varón. Tener poder, mujeres, plata, casa, cosas (no importa qué cosas: cosas). Cuando hay tan poca solidaridad, tan poca empatía, tan poca camaradería entre los varones estamos mal, hermano varón. Nos quedaremos solos, solos entre nosotros, solos y en guardia, solos y enfermos.

Cada vez veo más hombres deprimidos, hombres que no duermen, hombres que parecen pastilleros ambulantes (viagra, alopidol, alplax, clorazepán, ansiolíticos, sedantes, antiácidos, antiinflamatorios, analgésicos, farmacias que caminan), hombres que desoyen todos los síntomas con que sus cuerpos les hablan, hombres con dolores, con malestares físicos o emocionales a los que prefieren no atender. Morimos antes de tiempo o llegamos estropeados a nuestra vejez.

Necesitamos, para nosotros y para otros, llegar vivos a la hora de nuestro final, con capacidad para convertir nuestras experiencias en sabiduría y para hacer de nuestra sabiduría una herramienta al servicio de nuestros afectos y nuestro mundo. Pero la gran mayoría de nosotros estamos llegando vacíos, sin nada para transmitir, habiendo acumulado vivencias como quien junta fotos, pero sin haberlas transformado en algo trascendente.Así no va más, hermano varón, querido congénere. Con nuestra violencia, con nuestra ausencia de perdón, de comprensión, de flexibilidad, estamos destruyendo el mundo. Digo nosotros, digo los varones, no es un “nosotros” abstracto. Digo los hombres (no digo “la humanidad”), los que tenemos pito y voces gruesas y pelos en todas las partes (a veces no en la cabeza).

¿Se entiende, muchacho? Digo que los varones, con nuestro maldito mandato machista, ya hemos mucho daño y ya nos hemos hecho mucho daño a nosotros. Así, no va.Seremos prescindibles para las mujeres. ¿Quien nos hizo creer que estarán siempre a nuestros pies, muertas por nuestros pitos? Seremos prescindibles para nuestros hijos. La paternidad biológica es solo un dato, un accidente, hay que darle sentido, llenarla de contenido. Prescindimos entre nosotros el uno del otro, apenas nos usamos. Así no se construyen vínculos fraternales y fecundos.

Ya hay mujeres (narcisistas si querés, egoístas si te parece, estoy de acuerdo) que nos usan de padrillos, a veces sin que los sepamos, para tener hijos y librarse de tener maridos. Ya hay fecundación in vitro. Y si la clonación avanza (Dios no permita que esos locos omnipotentes lleguen a cumplir, invocando a la ciencia, sus sueños demenciales) bastará con una célula materna para crear un hijo.

Y no seremos necesarios ni como sementales. Será el ominoso final de un modelo que nos hizo creer invulnerables, poderosos y ganadores. ¿Qué ganábamos, querido congénere?¿De veras no estás un poco harto de tener que demostrar todo el tiempo que tenés huevos? ¿Qué quiere decir tener huevos? No es algo que elegiste, no es algo que se logra con esfuerzo, con aplicación, con creatividad. Terminémosla con los huevos. La mayoría de nosotros (la penosa inmensa mayoría) ni siquiera sabe qué función cumplen los testículos en nuestro organismo.

¿De veras no estás harto de demostrar tu aguante, de bancártela solo? También los burros tienen mucho aguante. Y los bueyes.

¿Hay algo más por lo que destaques? ¿Algo propio, generado desde tu corazón?¿De veras no estás harto de tener que demostrar a las mujeres el largo y el grosor de tu pene, de tratar de batir récords cuando estás con ellas? ¿No estás harto de ir a la cama con pavor de que tu arma tenga la pólvora mojada? ¿No estás harto de negarlo, lo vas a negar ahora una vez más? Yo soy como vos, de manera que aquí podés ahorrártelo.

Y, de paso, ¿no te gustaría saber un poco más acerca de cómo sienten sexualmente las mujeres, de qué les gusta, de qué esperan de vos antes de que empieces con tu exhibición y las dejes afuera? ¿No crees que podés llevarte alguna grata sorpresa al averiguarlo? ¿O para vos no hay nada que aprender? ¿Dónde aprendiste tanto? ¿Te lo enseñó tu papá, o algún hombre mayor sabio, cariñoso, afectuoso y comprensivo? ¿O lo aprendiste de oídas? ¿O pagando a una mujer de la cual no recordás el rostro? ¿De veras no estás harto?¿De veras no estás harto de mirar de reojo el auto del tipo del lado, y si es más nuevo o potente que el tuyo, salir corriendo a cambiar tu coche para que no crean que sos pobre o que tenés menos poder, o que la tenés más corta?¿De veras no estás harto de hablar sólo de lo bien que te va, de callarte los dolores, las dudas, las vergüenzas, las dudas? Digo, ¿no estás harto de aparentar, de competir aún de palabra, de tapar, de disimular?¿De veras no estás harto de tanto chiste machista, de tanto infantilismo acumulado, de tanta simpleza intelectual, de tanto desprecio por las mujeres, por los homosexuales, por los que apuestan a otra vida y a otros vínculos sin que pierdan por eso ni una gota de testosterona? ¿No estás harto, eso quiero decir, de vivir con el culo apretado por el miedo, por el pánico a lo diferente?¿No estás harto de justificar guerras, matanzas y destrucciones en nombre de la política? ¿No estás harto de callar, por miedo a que te llamen tonto, ingenuo o maricón, tu oposición a la muerte de quien sea, de un palestino, de un libanés, de un judío, de un afgano, de un iraquí, de un serbio, de un croata, de un ruso, de un indio, de un paquistaní, de una mujer, de un chico (de miles y miles de chicos), no estás harto de tu propio silencio e inacción?¿No estás harto de tener sólo cuatro o cinco temas de conversación (mujeres, política, fútbol, economía, tecnología) temas seguros, donde nunca arriesgarás nada personal, temas protegidos, temas que, a fuerza de ser los único, te alejan de otros temas, de otra gente, del corazón de otra gente (mujeres, hijos, amigos, nuevos seres a conocer) y de tu propio corazón?¿No estás harto de ser un eterno adolescente, alguien que se niega a entrar en las etapas evolutivas de la vida, alguien que se convierte, mientras pasan los años, en la patética caricatura de un púber y que , por muy macho que se diga, no tiene coraje (o huevos, como te gusta decir) para emprender la aventura espiritual, emocional y cósmica de convertirse en un hombre de verdad, un hombre de los que el mundo, y las mujeres, y nuestros hijos, y los otros amigos, necesitan? Si no estás harto, acaso cuando lo estés ya sea tarde, ya estarás definitivamente solo, ya serás absoluta e irreversiblemente prescindible. Si no estás harto, formás parte de una especie en extinción.

También los dinosaurios lo eran, aunque no lo supieran, cuando parecían enormes y poderosos. Formás parte de una especie en extinción y no habrá una ONG que esté dispuesta a rescatarte. Otras especies serán prioritarias. Especies que no depredan, que no discriminan, que no asesinan masivamente entre sí, que equilibran el universo.Si estás harto, el momento de cambiar es ahora. No hay excusas, no hay peros. Así no va más. Me dirás que sí va, mire quienes gobiernan los países, quienes están al frente de las empresas, quienes rigen el deporte, quienes manejan las finanzas, quienes son los economistas que ven números pero no personas, quienes inventan cada día una guerra para seguir vendiendo armas y robando petróleo mientras invocan causa inexistentes, quienes mandan a morir a los hijos de los otros, quienes intoxican a nuestros hijos con la comida chatarra, televisión chatarra, juguetes chatarra, ideas chatarra, quienes nos hacen creer que moriremos si no tenemos un auto, un plasma, una computadora de ultimísima generación, que seremos poca cosa sin una zapatilla que hasta marca nuestras pulsaciones, quienes manipulan nuestra salud desde las corporaciones farmacéuticas.

Miro y los veo. Son hombres insalubres, inoculados e inoculadores de un paradigma tóxico. Y son mayoría. Es cierto. Pero te repito. También los dinosaurios parecían invulnerables, cuando, aunque ellos no lo supieran, ya estaban en extinción. Y, de paso, pido perdón a los dinosaurios por la comparación. Estos hombres no son inocentes como eran ellos. Son imputables. A esta altura de la historia, de las comunicaciones, de la sociología, de la psicología, de la información y del conocimiento, son imputables. No podrán decir que no sabían. En todo caso que digan que les gustaba y les creeremos. No podrán decir que cumplían mandatos. La civilización ha vivido cosas que impiden aceptar esa excusa. Por eso digo, hermano varón, que si estás harto sólo te queda el camino de empezar a cambiar tus conductas. No tus palabras, no basta con que cambies de discurso. Hay que transformar las acciones, las actitudes, los hechos. Y también las palabras. Quedarte en el discurso te hará imputable. El tiempo es ahora. El lugar es tu casa, tu trabajo, el espacio que compartes con tu mujer (o con las mujeres), con tus hijos, con otros hombres. Es aquí y ahora, cada día en cada lugar. Ya.

No te dejes engañar por esa mayoría de hombres que ves. Los varones somos, con el paradigma masculino hegemónico hoy vigente, una especie en peligro de extinción. Y esos tipos son los responsables. ¿Querés ser como ellos? Yo no.Me preguntarás desde dónde hablo, qué derechos me arrogo. Cuál es mi púlpito. Me identifico. Soy un varón de este mundo, de este tiempo. Un marido, un padre, un profesional. Un hombre que ha vivido ya más de la mitad de su vida y ha experimentado todos los mandatos del paradigma. Que hace tiempo ya no quiere más de eso. Soy un hombre harto de estos hombres.

Un hombre que tiene con ellos una cuestión personal, porque degradan mi sexo. Soy un hombre al que le duelen los tiempos que vive. Un hombre que tiene la visión de un mundo compasivo y fraternal, inclusivo, enriquecido por la diversidad, fecundo. Un hombre harto que sospecha no ser el único hombre harto.Si también estás harto, nos encontraremos en el camino. Hasta entonces, un abrazo fraterno.

Sergio Sinay

http://lamujeriniciada.blogspot.com/

Tuesday, April 15, 2008

Que lluevan flores para mis flores...



Cada una de nosotras, las mujeres que habitamos este planeta Tierra, para mi es considerada una flor. Flor hermosa de delicada textura, agradable aroma y vibrante color. Y estamos aca, en este gran jardin, para conectarnos con nuestra verdadera escencia. Asi, aprovecho para compartir un poema exquisito del Maestro de Maestros, Osho. Dejemos las divisiones a un lado e integremos nuestro ser, alma, mente y corazon en uno solo. Eso si, cada uno en su lugar que le corresponde, que tu mente siempre este al servicio de ti y no tu de ella, y que tu corazon sea quien te guie siempre en la luz o en las tinieblas. Seamos uno con la Totalidad del universo, sin fragmentaciones,

como un Todo.

Flores y espinas...
Soy uno con todas las cosas.
En belleza, en fealdad,
para todo lo que sea, ahí estoy.
No sólo en la virtud,
también en el pecado soy un compañero,
y no sólo el cielo, también el infierno es mío.
Buda, Jesus, Lao Tsé, es fácil ser su heredero,
pero ¿Genghis, Taimur y Hitler?
¡Ellos también están dentro de mí!
No, no la mitad. ¡Soy la totalidad de la humanidad!
Todo lo que sea del hombre es mío:
flores y espinas,
la oscuridad tanto como la luz.
Y si el néctar es mío, ¿de quién es el veneno?
Néctar y veneno: ambos son míos.
A quien quiera que experimente esto yo lo llamo religioso,
porque sólo la angustia de tal experiencia
puede revolucionar la vida sobre la tierra.

Osho